Los sensores con antienmascaramiento están diseñados para brindar una protección más avanzada frente a intentos de sabotaje o manipulación.
Además de detectar movimiento, incorporan tecnologías que permiten identificar cuando alguien intenta cubrir, bloquear o alterar el funcionamiento del sensor para evitar ser detectado.
Esta función ayuda a generar una alerta temprana ante maniobras de ocultamiento, mejorando la seguridad en accesos, sectores vulnerables y espacios donde se requiere una protección superior.
Son una opción recomendada para instalaciones que necesitan mayor confiabilidad, ya sea en hogares, comercios, empresas o perímetros con mayor exposición.