Los sensores especiales permiten detectar situaciones que van más allá de una intrusión, brindando una protección más completa para hogares, comercios y empresas.
Dentro de esta categoría se encuentran dispositivos capaces de detectar monóxido de carbono, gases, inundaciones, cambios de temperatura y otras condiciones que pueden representar un riesgo para las personas o las instalaciones.
Estos sensores funcionan de forma permanente y generan alertas ante eventos que muchas veces pasan desapercibidos hasta que el problema ya se encuentra avanzado.
Son una excelente alternativa para complementar un sistema de seguridad tradicional y sumar protección frente a situaciones que pueden ocasionar daños materiales o poner en riesgo la integridad de las personas.
Cada instalación se evalúa de forma particular para determinar qué tipo de sensor resulta más adecuado según el entorno y las necesidades de protección.